El envero: qué sucede en el viñedo 45 días antes de la vendimia
Hace días que la viña ya no tiene el vigor de la primavera.

En Les Planes, en La Vilella Baixa, la uva ha empezado a cambiar de color, dejando atrás el verde que tenía en junio. A este momento lo llamamos envero: es cuando la cepa deja de crecer y la uva comienza a madurar. En un mismo racimo conviven bayas verdes, rosadas y negras. No cambian todas de color al mismo tiempo, sino que lo hacen poco a poco.
El envero es la señal que pone en marcha el reloj de la cosecha. Desde el envero hasta la vendimia suelen pasar entre seis y siete semanas. Si el año acompaña, vendimiaremos hacia mediados de septiembre. La fecha no la decidimos nosotros; la decide la viña.
La garnacha siempre va por delante, en las terrazas más altas de licorella, donde el suelo es más pobre y la piedra acumula el calor del sol. El cabernet sauvignon va detrás, y la cariñena, más abajo y más cerca del río, se toma un poco más de tiempo (y hace bien).
Hasta entonces, hay poco que hacer: paseamos entre las calles del viñedo, observamos, medimos y esperamos. A veces movemos algunas hojas para que el sol no queme demasiado la uva. Es esa parte del oficio de viticultor que no suele aparecer en las fotografías.
En septiembre la familia volverá a reunirse y cosecharemos la uva a mano, como cada año. Y dentro de unos tres años, esta uva que ahora está cambiando de color acabará convirtiéndose en una botella con nombre de mujer.

